Lo conocí en 2011, en un party en el Anfiteatro Tito Puente. Él estaba trabajando en seguridad. Le pregunté si era el del video de YouTube y me dijo que sí. Desde ahí fuimos panas.
Fue una amistad corta, tan solo 3 años. Visitarlo a su casa era como visitar a cualquier pana: a veces llegabas y estaba tranquilo viendo las Ninja Turtles, con su pitbull Atila al lado. En aquel entonces vivía en la casa de sus padres, que parecía que la había dejado casi como ellos la dejaron, viejas fotos familiares decoraban la casa, incluyendo una que no se me olvida de Gillito con la misma cara de cabrón, pero más chamaquito.
Gillito era un tipo irreverente, básicamente no le tenía miedo a decir lo que pensaba, donde fuera. En una tienda, una gasolinera, una oficina, hasta una comandancia de la Policía. Gillito odiaba y repudiaba cualquier tipo de censura. Tenía sus propias camisas, la de “De a doble”, “El b!ch0 no es gratis”, una de un meme de Fortuño y otras que no recuerdo.
Grababa sus videos “one take”, casi siempre con un pana gritando “¡Gillito!” al comenzar cada video, eso le daba motivación. Le frustraba un poco que los medios como la radio no le dieran la oportunidad, porque no tenía experiencia y era “malhablao”, pero siguió creando a su manera.
Estuve y lo acompañe durante su primer y único show de comedia. Sí, Gillito tuvo un show en Cabo Rojo en un sitio llamado JET. Con una libretita de apuntes en la mano. Fue la única vez que lo vi un poco nervioso.
Nunca lo vi fumar, beber ni usar drogas. Él era así, un jodón de naturaleza. Siempre fue real. Aun en los momentos personales difíciles (que me los voy a reservar) mantenía el humor.
La última vez que hablamos fue en la despedida de año en 2013. Fue una llamada como de 30 minutos, a eso de las 11 de la noche. Ese día bajaba de San Juan a Ponce bastante tarde, le tocaba buscar un cliente de la compañía de limosinas para la cual trabajaba. Recuerdo que estaba encojonao por que quería despedir el año con su novia, pero como le pagaban bien, tuvo que hacerlo. En ese rato que hablamos mientras bajaba hablamos de sus planes para el 2014. Días después ya no estaba.
Al despedirse siempre decía:
“Pórtate bien, no hagas maldades, ok.”
Gillito siempre fue mi pana.
Te quiero, cabrón.
— WJ Fernández